Dirección:
Av. José Galvez Barrenechea 1015 - Lima
WhatsApp Business:
+51981396676
Cuando pensamos en Lacoste, probablemente lo primero que aparece en nuestra mente es un polo, el pequeño cocodrilo bordado en el pecho y una estética que combina deporte y elegancia.
Pero la historia de Lacoste comienza mucho antes de convertirse en una marca de moda. Comienza en una cancha de tenis. Y, curiosamente, también comienza con una apuesta.
La historia de Lacoste es la historia de René Lacoste, un campeón de tenis francés que no se conformaba con jugar bien: quería encontrar mejores maneras de jugar.
Esa mentalidad terminó dando origen a un polo revolucionario, a uno de los primeros logotipos visibles sobre una prenda y, décadas después, a una línea de calzado que llevó el ADN deportivo de Lacoste mucho más allá de las canchas.

¿De dónde viene Lacoste?
Para entender la marca hay que comenzar con René Lacoste.
Nacido en Francia, René decidió dedicarse por completo al tenis a los 18 años. Entrenó con una enorme disciplina y desarrolló una forma de jugar basada en estudiar a sus oponentes, perfeccionar sus movimientos y convertir cada derrota en una oportunidad para mejorar.
El método funcionó. René Lacoste ganó siete torneos individuales de Grand Slam y formó parte del equipo francés que ganó la Copa Davis en 1927 y 1928. Pero el tenis fue solamente una parte de su historia.
René también fue inventor.
A lo largo de su vida presentó alrededor de 30 patentes y desarrolló diferentes soluciones relacionadas con el tenis, incluyendo una máquina lanzadora de pelotas y una raqueta metálica. Incluso llegó a modificar el mango de sus propias raquetas buscando mejorar su ergonomía. Esta combinación de deporte, observación e innovación terminaría convirtiéndose en el ADN de Lacoste.


Aquí comienza una de las historias más conocidas de la marca.
En 1923, René Lacoste tenía 19 años y se encontraba en Boston con el equipo francés de tenis. En una tienda vio una elegante maleta de piel de cocodrilo. Su capitán le hizo una propuesta: si ganaba el difícil partido que tenía por delante, recibiría la maleta.
Lacoste perdió el partido.
Pero la historia llegó a la prensa estadounidense. Un periodista decidió llamarlo “el Cocodrilo”, haciendo referencia a la tenacidad que mostraba en la cancha. El apodo terminó acompañándolo durante el resto de su carrera. Y lo que comenzó como un apodo deportivo terminaría convirtiéndose en uno de los logotipos más reconocibles del mundo.

Cuatro años después de aquella famosa apuesta, el cocodrilo dejó de ser solamente un apodo.
En 1927, el estilista Robert George realizó un dibujo de un cocodrilo para René Lacoste. A René le gustó tanto que decidió llevarlo bordado en sus blazers antes de los partidos. Era algo inusual para la época.
Hoy estamos acostumbrados a ver logotipos en la ropa. Pero en aquellos años no era habitual que una marca colocara de forma visible su símbolo sobre una prenda. El cocodrilo comenzó así su transformación:
de apodo → a dibujo → a símbolo → a marca.
Ese recorrido es fundamental para entender Lacoste. El cocodrilo no fue creado primero como una estrategia de branding.
Nació de la identidad de una persona.
Durante los años 20, la ropa utilizada para jugar tenis era bastante diferente de la que conocemos actualmente. Las camisas de manga larga eran habituales. René Lacoste consideraba que la ropa debía adaptarse al movimiento del jugador y no al revés.
En 1928, disputó la final del campeonato francés utilizando una camiseta de manga corta que rompía con las convenciones de la época. Las mangas más cortas permitían mayor libertad de movimiento y el tejido estaba pensado para soportar mejor el calor de las pistas.
Aquella idea se convertiría en uno de los productos más importantes de la historia de la moda deportiva.
Después de retirarse del tenis, René Lacoste llevó aquella idea mucho más lejos.
En 1933, fundó junto con el industrial André Gillier la empresa que daría origen a Lacoste. Ese mismo año nació el polo L.12.12. La prenda incorporaba varias innovaciones:
El nombre L.12.12 también cuenta una pequeña parte de la historia:
L por Lacoste.
1 por el tejido Petit Piqué.
2 por las mangas cortas.
12 por el duodécimo prototipo.
El polo no era solamente una prenda deportiva. Representaba una nueva manera de entender la ropa:
más ligera, más cómoda y diseñada para acompañar el movimiento.

El tejido utilizado para el polo merece una mención especial. El Petit Piqué es un tejido de punto texturizado que Lacoste desarrolló para ofrecer una combinación de ligereza, resistencia y transpirabilidad.
Su estructura utiliza hilos sometidos a diferentes niveles de tensión para crear una superficie característica. Originalmente fue desarrollado para el polo, pero terminó convirtiéndose en una parte fundamental del savoir-faire de Lacoste. Esto explica algo interesante sobre la marca:
Lacoste no construyó su identidad únicamente alrededor de un logotipo. También la construyó alrededor de materiales, técnicas y soluciones relacionadas con el movimiento.
Hay otro detalle histórico que resulta especialmente interesante. El cocodrilo no solamente identificaba al jugador. Terminó bordado directamente sobre el polo.
La propia Lacoste considera que esto convirtió a la marca en la primera en colocar un logotipo visible en una prenda.
Hoy puede parecer algo completamente normal. Pero en aquel momento era una decisión innovadora. El logotipo dejó de ser algo que identificaba discretamente al fabricante y pasó a convertirse en parte visible del diseño.
Y el cocodrilo comenzó a tener vida propia.

Una de las cosas más interesantes de la historia de Lacoste es cómo el símbolo fue evolucionando. La marca conserva en sus archivos diferentes etapas de la representación del cocodrilo y de su comunicación:
El símbolo podía cambiar de contexto y de personalidad sin perder su identidad. Es una de las razones por las que el cocodrilo pudo pasar del mundo del tenis a la moda, los accesorios y posteriormente el calzado.

El crecimiento de Lacoste hizo que la marca fuera mucho más allá de la ropa utilizada por tenistas. La combinación de deporte y elegancia comenzó a formar un estilo reconocible.
El cocodrilo apareció en nuevas prendas y categorías y la marca desarrolló un universo que hoy incluye ropa, calzado, accesorios, perfumes y otros productos. Pero el vínculo con el deporte nunca desapareció.
De hecho, la propia marca sigue organizando su universo alrededor de tres grandes ideas: marca, estilo y deporte. Y es precisamente en esa combinación donde debemos buscar el origen de sus zapatillas.
Aquí llegamos a una parte especialmente importante para entender el calzado Lacoste. La marca no comenzó fabricando zapatillas casuales para después intentar darles una historia deportiva. Fue al revés.
En 1958, Lacoste desarrolló su primer calzado específicamente diseñado para jugar tenis: el René.
El modelo llevaba el nombre de su fundador y mantenía la conexión directa con el deporte que había dado origen a la marca. Su construcción incorporaba una puntera reforzada de goma, lona de algodón con patrón de espiga y elementos destinados a favorecer ventilación, agarre y resistencia.
Por eso, cuando hablamos de las primeras zapatillas Lacoste, no estamos hablando todavía de una zapatilla lifestyle. Estamos hablando de calzado deportivo nacido del tenis.

El modelo René representa un momento importante en la evolución de la marca. René Lacoste había comenzado buscando mejorar su propio desempeño como jugador. Primero experimentó con sus raquetas. Después transformó la ropa de tenis.
Y finalmente el universo Lacoste llegó al calzado. El recorrido tiene sentido:
¿Cómo puede moverse mejor un deportista?
Mejorando su equipamiento. Y eso incluye lo que lleva puesto en los pies. El calzado Lacoste nace, por tanto, de la misma filosofía que dio origen al polo:
la ropa y el equipamiento deben adaptarse al movimiento.
El siguiente gran paso llegó décadas después.
En 1991, Lacoste lanzó su primera línea de calzado casual en colaboración con el grupo británico Pentland. Este momento cambia la función de la zapatilla dentro del universo de la marca. Ya no se trata exclusivamente de jugar tenis.
Ahora la zapatilla también puede formar parte de la vida cotidiana. La cancha deja de ser el único escenario.
Aparece la ciudad.
El viaje.
El fin de semana.
El look casual.
Y aquí comienza realmente la transformación del calzado Lacoste en un producto lifestyle.


La respuesta está en la historia.
Lacoste nació intentando solucionar problemas concretos de un deportista. Por eso su estética nunca ha tenido que elegir completamente entre funcionalidad y estilo. Ambos elementos estaban presentes desde el comienzo.
El polo tenía que permitir moverse. Pero también tenía que verse bien.
El calzado tenía que responder al tenis. Pero posteriormente también tenía que funcionar en la vida cotidiana.
Esa tensión entre deporte y elegancia terminó convirtiéndose en uno de los códigos visuales de Lacoste.
El paso del deporte al lifestyle no significó abandonar la identidad original. Al contrario. El cocodrilo se convirtió en el elemento que conecta todas esas etapas.
Primero fue el apodo de René. Después apareció dibujado por Robert George.
Luego fue bordado en un blazer,

después apareció sobre el polo.

Y finalmente llegó a diferentes categorías, incluido el calzado.

La historia del cocodrilo es, en cierta forma, la historia de Lacoste. Un símbolo nacido en una cancha que terminó acompañando a millones de personas fuera de ella.

Lacoste ya no puede definirse únicamente como una marca de tenis. Tampoco sería suficiente describirla simplemente como una marca de moda. Su identidad actual combina diferentes mundos que fueron construyéndose durante décadas:
deporte + innovación + estilo + tradición.
La propia marca continúa presentando su universo alrededor de estos pilares y mantiene una conexión activa con el deporte y el tenis. Eso explica por qué una zapatilla Lacoste puede funcionar tanto dentro de una historia deportiva como dentro de una propuesta de moda casual.
La historia completa puede resumirse en una secuencia bastante sencilla:
1923
René Lacoste recibe el apodo de “el Cocodrilo”.
1927
Robert George dibuja el cocodrilo que René comienza a llevar bordado.
1928
René Lacoste desafía las convenciones del tenis con una camiseta de manga corta.
1933
René Lacoste y André Gillier fundan la empresa y nace el polo L.12.12.
1958
Lacoste desarrolla el modelo René, su primer calzado específicamente diseñado para tenis.
1991
La marca lanza su primera línea de calzado casual.
Hoy
El cocodrilo aparece en un universo mucho más amplio de productos, mientras la marca mantiene sus raíces en el deporte, el diseño y la innovación.
Visto así, las zapatillas Lacoste no son una categoría que apareció de repente. Son el resultado de décadas de evolución.
Depende del modelo.
Lacoste tiene un origen deportivo auténtico, pero actualmente su calzado incluye propuestas para diferentes usos. Algunos modelos mantienen una conexión más directa con el tenis y el rendimiento. Otros están diseñados principalmente para el uso cotidiano y el estilo lifestyle.
Por eso, cuando buscas unas zapatillas Lacoste, tiene más sentido preguntarse para qué las quieres utilizar que asumir que todos los modelos tienen exactamente la misma finalidad.
Quizás una de las razones esté en que la marca no comenzó intentando crear una identidad. La identidad apareció como consecuencia de una historia.
Un tenista.
Una apuesta.
Un apodo.
Un dibujo.
Una prenda.
Una innovación.
Una empresa.
Y finalmente un universo de productos. El cocodrilo consiguió unir todas esas etapas. Por eso puede aparecer hoy en una zapatilla y seguir teniendo sentido. No es simplemente un logo.
Es la firma de una historia que comenzó con René Lacoste.
En the.suitcase.shop, nos interesa algo más que encontrar una zapatilla que se vea bien. También nos interesa saber qué historia hay detrás de las marcas que seleccionamos.


Y pocas tienen una historia tan particular como Lacoste.
Un campeón de tenis.
Un cocodrilo.
Un polo revolucionario.
Décadas de innovación.
Y unas zapatillas que terminaron llevando aquella historia de las canchas a las calles. Ahora el cocodrilo también puede formar parte de tu estilo.
the.suitcase.shop


Contacta con nosotros
por WhatsApp, correo o a través del formulario y nos pondremos en marcha para ayudarte.
Dirección:
Av. José Galvez Barrenechea 1015 - Lima
WhatsApp Business:
(+51) 981396676
Correo electrónico:
contacto@thesuitcase.shop